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Hace años empecé a correr maratones y hace tiempo pensé en lo parecido que es correr un maratón y preparar una oposición.

Hoy por desgracia, pienso que también es parecido a sobrellevar la situación en la que estamos.

Cuando te pones en la línea de salida, tienes 42 KM por delante , pero en ese momento, mientras suena la música, no piensas en lo que te queda por hacer y estás convencido de que estás preparado para ello.

Estás excitado , sabes que tú puedes con todo y solo te preocupas de hablar con tus compañeros y de aplaudir.

Finalmente suena el disparo y empiezas a moverte. Al principio lentamente encerrado entre multitud de corredores.

Algunos en los primeros Km ya lo ven todo negro y deciden que no fue buena elección presentarse a esa carrera. Comienzan los primeros abandonos.

Pero la gran mayoría de corredores , hasta el Km 10, van pensando que las cosas están bien y siguen totalmente confiados en que van a lograr su marca y mantienen conversaciones y hacen gracias con los runners que van a su ritmo.

Todos los que han corrido un maratón saben que lo importante es mantener un ritmo constante durante toda la larga carrera. Empezar demasiado fuerte y por encima de tus posibilidades es una garantía de que a la larga te desinflarás y no lograrás tu objetivo. Aún faltan 32 Km.

Entre el Km 10 y la media maratón ( 21 KM ) ya han pasado las emociones iniciales, ya te has ubicado en tu sitio y vas manteniendo el ritmo , estás en tierra de nadie y tu única preocupación es ir aguantando Km a Km.

Pasada la media maratón y hasta el Km 30 las conversaciones en el grupo empiezan a espaciarse más en el tiempo, ya sólo vas preocupado de tu estado para llegar a meta y con la mirada puesta en el Km 30 autoconvenciéndote de que vas bien y de que puedes con ello, pero sabiendo que vas solo. Ya ninguno de los que te acompañan te dan ánimos y sólo recibes el calor de los que desde fuera te aplauden en el anonimato, esa ayuda de fuera que te prestan los desconocidos en muchos momentos es lo único  que te da alas para seguir.

Y llega el Km 30. La cosa se pone difícil. Quizá el bajón anímico sea mayor problema en este momento que el físico.

Los pensamientos negativos te vienen sin poder hacer nada para expulsarlos de tu cabeza.

¿ Por qué estoy aquí sufriendo? , ¿ Quién me mandaría a mi meterme en esto? , todavía me queda una hora corriendo, no creo que llegue.

La idea de abandonar empieza a aflorar en tu cabeza .

Muchos abandonan.

Y piensan que la próxima vez estarán mejor preparados.

Pero muchos continúan luchando contra la incertidumbre de un final desconocido.

Realmente estás preparado, ves sombras en todas partes, pero estás preparado para ello. Has luchado mucho para llegar a ese Km 30 y no puedes venirte abajo. Piensas que muchos corredores a esas alturas ya habrán pasado la línea de meta, y eso te hace sentirte insignificante. Pero tú no luchas contra ellos , luchas contra ti mismo y contra tu objetivo y no debe de importante lo que hagan los demás. Y si comprendes eso, podrás seguir luchando.

Y llegas al Km 40 , la meta está ahí, ya te han convocado para el examen. Desde fuera la frase es repetitiva, ¡ venga que esto ya está hecho¡ ¡ una recta y ya está la meta ! . Pero bien sabe Dios que esos dos Km son interminables , ves a compañeros que deciden caminar hasta el final para llegar a la meta , pero tú sabes que terminar andando no es tu objetivo, hay que darlo todo en ese último Km. Y aunque parece fácil es la parte mas dura de la carrera.

 Ya queda lejos la emoción de los primeros Kms, ya te da todo igual y estás dispuesto a renunciar a tantas horas de entrenamiento o de estudio. Renunciar después de tanto esfuerzo cuando la meta está a unos pasos, sólo los que hayan corrido un maratón o preparado una oposición saben de que estoy hablando.

Y aquí sólo puedes tirar de un arma, tu cabeza.

Si decides retirarte probablemente en unos días estarás pensando en los errores cometidos y en la solución para la próxima vez, y muchos empezarán de nuevo.

Pero si decides continuar y llegas a meta , puede que tu tiempo no sea el esperado, tu primer comentario con tu medalla al pecho,  será que podrías haberlo hecho mejor ,pero pasará el tiempo y cuando el maratón, el examen o el coronavirus ya sólo sea un recuerdo y contemples  tu medalla colgada en la pared recordarás que supiste sufrir y que el trabajo mereció la pena.

Desgraciadamente en esta pandemia no nos hemos apuntado voluntariamente y desgraciadamente no está todo en nuestras manos para  llegar a meta. Pero pongamos lo que si está y luchemos juntos por salir y nunca nos olvidemos de los que desgraciadamente una lesión inesperada los ha dejado fuera de la carrera, el camino será largo, pero juntos será más fácil mantener los ánimos, si no como en la línea de salida al menos como en la media maratón.

Buena suerte a todos y ánimo.